La apertura de sesiones en Buenos Aires estuvo marcada por intensos debates y fuertes reclamos internos. La vicegobernadora Verónica Magario y el senador Sergio Berni protagonizaron momentos de alta temperatura institucional al cruzarse de manera directa por la alarmante paralización de la actividad legislativa.
El retorno a la actividad parlamentaria tras un prolongado receso de medio año desencadenó inesperadas disputas en el recinto oficialista. Los legisladores del cordón metropolitano alzaron la voz exigiendo el tratamiento inmediato de partidas extraordinarias para comedores y efectores públicos de salud, desnudando profundas diferencias con las máximas autoridades de la conducción provincial respecto al nivel de presencia territorial en las zonas más afectadas por la asfixia económica.
Las discusiones subieron de tono cuando los encargados de presidir el plenario aplicaron el reglamento para silenciar los reclamos presupuestarios. Los analistas de la política federal remarcaron que el sector disidente propuso recortar los haberes parlamentarios no trabajados para destinarlos al sistema sanitario, mientras la oposición exigía respetar las instancias de comisión técnica frente a la gravedad institucional de una crisis estructural que repercute en el escenario nacional.
El cierre de la jornada dejó en evidencia las crecientes fisuras logísticas que atraviesan los bloques gobernantes de la provincia de Buenos Aires. Los apoderados de las bancadas mayoritarias intentaron bajar la tensión tras los incidentes técnicos en los micrófonos, en tanto los sectores opositores independientes adelantaron que insistirán con proyectos restrictivos en los penales para intentar contener los índices delictivos que afectan la región.

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