14 mayo, 2026

El Rosarino

Diario Online

Reforma política en Santa Fe: Unidos posterga el debate por el nuevo régimen electoral

El gobierno provincial y los partidos aliados debaten cambios en la Boleta Única que podrían simplificar la elección en los barrios rosarinos. Buscan evitar la proliferación de candidatos aislados y fortalecer los proyectos políticos generales antes de las próximas elecciones.

Si sos de los que se marea con las listas interminables cada vez que entrás al cuarto oscuro en la escuela del barrio, esta discusión te interesa. Lo que se está cocinando en la Legislatura va a cambiar la manera en que elegimos desde el próximo gobernador hasta los concejales que caminan nuestras calles. Es una reforma que busca que el proceso sea más sencillo para el vecino y que los partidos tengan propuestas más claras y menos fragmentadas.

En los pasillos de la Casa Gris admiten que el debate por el nuevo régimen electoral santafesino está en una etapa de «fuego lento». La intención primordial de Unidos para Cambiar Santa Fe es unificar criterios antes de abrir el diálogo con el peronismo. Por ahora, el Mundial de fútbol marca el cronograma: no habrá definiciones importantes hasta que termine la competencia deportiva en julio, buscando evitar la sensación de apuro.

Una de las ideas que más suena para facilitar la tarea del votante en Rosario es la implementación de una boleta única que agrupe todas las categorías, incluyendo el casillero de «lista completa». Esto evitaría que el elector tenga que marcar múltiples cruces si decide apoyar a un mismo espacio político. Además, se planea elevar el piso de votos necesarios para que los partidos logren obtener bancas en el Concejo Municipal.

Dentro de la coalición oficialista existen matices importantes que todavía deben resolverse en las mesas de café y reuniones parlamentarias. Mientras hay consenso para mantener las elecciones Paso, otras variantes más complejas, como que el candidato a gobernador encabece también la lista de diputados, generan resistencia. Los sectores más cercanos al socialismo y al PRO coinciden en que cualquier cambio debe ser fácil de explicar a la sociedad.

El peronismo, por su parte, observa los movimientos con cautela y ya ha presentado proyectos propios en la Cámara de Senadores. En un clima político donde nadie quiere «romper el juguete» del sistema democrático, el desafío será lograr una ley que sea aceptada por todos los sectores. Para el vecino común, el éxito de esta norma se medirá en cuánta claridad aporte al momento de decidir el futuro de la ciudad.

Una reforma sensible que definirá las reglas del juego democrático para los próximos años, postergando la batalla final de los acuerdos para la segunda mitad del año.