El ministro Javier Alonso le respondió con dureza a Jorge Macri tras sus críticas a la gestión de seguridad bonaerense. El debate por el reparto de los fondos y el control del territorio vuelve a poner sobre la mesa la histórica desigualdad en la coparticipación que también afecta a Santa Fe.
Si sentís que cada vez que se habla de recursos federales la pelea siempre queda encerrada entre las luces de la Capital y el Conurbano, tenés que leer esta nota ahora mismo. Mientras en Rosario seguimos reclamando mayor apoyo nacional para pacificar nuestros barrios, los mandatarios bonaerenses y porteños se sacan chispas por quién maneja mejor la billetera de seguridad. Esta disputa política en Buenos Aires no es ajena a nuestra realidad, ya que refleja cómo la distribución de la torta nacional sigue priorizando la disputa del puerto mientras las provincias del interior miramos el partido desde la tribuna.
El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, utilizó sus redes sociales para frenar en seco los cuestionamientos de Jorge Macri sobre la situación delictiva en territorio provincial. Alonso remarcó que la Provincia de Buenos Aires es el verdadero motor productivo del país, aportando casi el 40% de los recursos que luego se reparten por coparticipación hacia otros distritos, incluida la propia Ciudad Autónoma.
En su descargo, el funcionario destacó el esfuerzo de los 135 intendentes bonaerenses para sostener el Fondo de Fortalecimiento para la Seguridad, especialmente ante el recorte de envíos de dinero por parte del Gobierno Nacional. Este punto toca una fibra sensible para el vecino rosarino, que ve cómo los fondos de seguridad suelen quedar atrapados en discusiones políticas lejos de nuestras esquinas y avenidas.
Alonso acusó al Jefe de Gobierno porteño de desconocer la complejidad del territorio y de utilizar críticas tendenciosas para mejorar su imagen política en la Capital Federal. Según el ministro bonaerense, la gestión de Macri debería centrarse en sus propios problemas jurisdiccionales en lugar de opinar sobre un distrito que, por extensión y población, requiere una logística mucho más compleja y costosa.
Desde Rosario, este intercambio de palabras se sigue con atención porque desnuda la fragilidad del diálogo institucional entre las provincias y la Nación en un momento donde el delito no conoce fronteras. La pelea por quién tiene mejores patrulleros o más cámaras en Buenos Aires es, en el fondo, la misma lucha que damos aquí para que Santa Fe reciba lo que le corresponde legalmente.
Finalmente, el conflicto entre las administraciones vecinas a la General Paz ratifica que la seguridad sigue siendo el principal campo de batalla electoral en Argentina. Para el ciudadano de a pie, más allá de quién gane la discusión en X (Twitter), lo que queda claro es que la coordinación entre las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales sigue siendo una materia pendiente en todo el territorio.
La tensión política entre los distritos bonaerenses se mantiene elevada mientras se esperan nuevas definiciones presupuestarias del Gobierno Nacional para las carteras de seguridad.

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