Rosalía Yamila La Roza, cabo de la Policía Federal y madre de siete hijos, perdió la vida tras un disparo en su vivienda. Los testimonios de su familia revelan un pedido de auxilio previo que no llegó a tiempo para evitar la tragedia en la vecina localidad.
Si vivís en la zona sur o tenés conocidos en Villa Gobernador Gálvez, seguramente el aire se siente distinto tras la noticia de este fin de semana. No se trata solo de un hecho policial más en los diarios; es la historia de una vecina que trabajaba en la División Operativa de Rosario y que, según su propio círculo íntimo, venía pidiendo ayuda a gritos para contener una situación familiar que se le iba de las manos. Leer sobre el destino de Rosalía es importante porque pone sobre la mesa la realidad de muchas familias de nuestra zona que pelean en silencio contra problemáticas juveniles, esperando una contención estatal que a veces llega demasiado tarde.
Rosalía tenía 44 años y era Cabo 1° de la Policía Federal. Quienes la cruzaban a diario en su labor o en el barrio la describen como una mujer sumamente comprometida, que soñaba con recibirse de abogada junto a sus hermanas para defender los derechos de los demás.
Su madre relató a los medios locales que la agente había manifestado una preocupación profunda por la conducta de su hijo de 15 años meses antes del desenlace. Incluso, en un intento desesperado por fortalecer el vínculo y alejarlo de los conflictos, lo había llevado de viaje recientemente.
La causa hoy está en manos del juez Estanislao Surraco, quien dispuso que el menor sea trasladado a un centro especializado en Santa Fe. Allí, un equipo de salud mental deberá evaluar su estado, mientras la comunidad de Gálvez y Rosario todavía intenta procesar lo sucedido en esa vivienda.
Desde el entorno de la víctima insisten en que Rosalía buscó auxilio institucional hace al menos medio año porque sentía que no podía manejar la situación sola. Hoy, sus hermanas aseguran que les toca ser la voz de una mujer que ya no puede defenderse tras años de servicio.
El impacto del caso reaviva el debate sobre las herramientas de contención para familias en crisis dentro de nuestro cordón metropolitano. Mientras la justicia avanza en las pericias, el recuerdo de una madre trabajadora que luchó hasta el último día por su familia queda marcado en el dolor de sus vecinos.
El adolescente permanecerá bajo resguardo judicial mientras se esperan los resultados de las pericias psicológicas definitivas para determinar los pasos a seguir en la investigación penal.

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