El Instituto Nacional de Estadística y Censos difundió las cifras correspondientes a la primera mitad del corriente año. El relevamiento de indicadores sociales reflejó un incremento pronunciado en la franja poblacional que no logra cubrir las necesidades alimentarias elementales.
La tasa de indigencia experimentó un salto significativo al ubicarse por encima del seis por ciento regional. Por su parte la pobreza registró un incremento moderado del 0,8 punto para posicionarse en el 23,1% del aglomerado local.
En el plano geográfico las mediciones exhiben marcadas disparidades entre los principales centros urbanos provinciales. Las estadísticas del Gran Santa Fe mostraron niveles notoriamente superiores al rozar el 38,6% de personas en condición de vulnerabilidad.
La pérdida del poder adquisitivo familiar frente al costo de las canastas básicas aceleró el deterioro social. Los ingresos en los hogares crecieron a un ritmo inferior respecto al aumento general registrado en los insumos esenciales de consumo.
Especialistas del sector analizan con atención la metodología empleada en los cuestionarios de medición de recursos. Diversos analistas de la coyuntura advierten que la falta de actualización en los esquemas de gastos podría estar distorsionando los resultados.

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