La ampliación de la planta potabilizadora de Aguas Santafesinas, vital para abastecer a más de 500 mil vecinos de la región, sufrió una nueva ralentización por falta de pago del Gobierno nacional. El ministro Lisandro Enrico denunció una deuda de 800 millones de pesos que complica el ritmo de los trabajos y la estabilidad de los obreros en el predio.
Si vivís en Granadero Baigorria, Capitán Bermúdez o en barrios rosarinos como Nuevo Alberdi, Fontanarrosa o La Florida, esta noticia te toca directamente el bolsillo y el servicio en casa. La demora en los pagos de Nación no es solo un papel trabado en una oficina; es el riesgo de que la obra que debe garantizarte presión de agua y buen servicio en los próximos veranos se quede sin máquinas ni trabajadores justo cuando más se necesita avanzar.
La situación en el obrador de Granadero Baigorria se volvió crítica tras acumular tres meses consecutivos sin recibir los desembolsos correspondientes a los certificados de obra. Según detalló Lisandro Enrico, la deuda afecta la capacidad de las empresas contratistas para sostener los seguros, los gastos operativos y, fundamentalmente, el pago de los salarios de los operarios. Sin el flujo de fondos comprometido, la estructura logística montada en el predio se vuelve económicamente inviable.
Esta ampliación consiste en la construcción de una planta «espejo» que permitiría duplicar la capacidad de producción actual, alcanzando los 6 mil metros cúbicos por hora. El proyecto es la pieza fundamental para que el futuro Acueducto Gran Rosario pueda bombear agua hacia las zonas oeste y sudoeste de nuestra región. Sin embargo, la falta de continuidad financiera nacional pone un signo de interrogación sobre la fecha de finalización, prevista originalmente para junio de 2027.
La historia de esta obra ya cuenta con varios capítulos de parálisis y reactivaciones que preocupan a los comercios y familias de la zona norte. A principios de 2025, la contratista llegó a retirar maquinaria del lugar para evitar robos ante la inactividad forzada por la falta de pagos del Enohsa. Aunque en noviembre pasado se había recuperado el ritmo con una inversión importante, este nuevo incumplimiento vuelve a foja cero las expectativas de mejora inmediata.
Desde el Ministerio de Obras Públicas remarcaron que todavía restan tareas complejas de electromecánica y la importación de bombas hidráulicas que requieren previsibilidad financiera. Mientras la provincia sostiene sus propios planes de bacheo y mantenimiento con recursos locales, la dependencia de los fondos nacionales para estas grandes plantas potabilizadoras se ha convertido en un obstáculo constante. Los vecinos de San Lorenzo y Rosario esperan que el conflicto administrativo se destrabe para no sufrir otro verano con canillas secas.
Un nuevo tropiezo para una infraestructura estratégica que evidencia la distancia entre los acuerdos firmados en Buenos Aires y la realidad que se vive en las canillas de nuestros barrios.

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