14 mayo, 2026

El Rosarino

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Enfermedad hepática silenciosa: ¿quiénes tienen más chances de padecerla?

Especialistas advierten sobre el crecimiento de esta afección silenciosa vinculada al estilo de vida. La diabetes, el sobrepeso y el envejecimiento celular aparecen como los factores determinantes para su desarrollo.

El hígado cumple funciones vitales como la desintoxicación del organismo y el almacenamiento energético, pero la acumulación desmedida de lípidos en sus células puede comprometer seriamente su operatividad. Esta patología, que suele presentarse sin síntomas evidentes, se ha convertido en una preocupación creciente para la medicina preventiva debido a su estrecha relación con los desajustes metabólicos de la población actual.

La comunidad científica distingue principalmente entre la esteatosis provocada por el consumo de alcohol y la variante no alcohólica, siendo esta última la de mayor prevalencia en la actualidad. Según informes de instituciones de referencia como la Mayo Clinic, el grupo de mayor vulnerabilidad está compuesto por pacientes con diagnóstico de diabetes tipo 2 o prediabetes, donde la resistencia a la insulina actúa como un motor que acelera el depósito de grasa en el tejido hepático. Por otro lado, la obesidad se posiciona como un factor crítico, ya que el excedente de tejido adiposo sobrepasa la capacidad de procesamiento del órgano, forzando el almacenamiento de lípidos directamente en los hepatocitos. Asimismo, el factor cronológico juega un papel relevante: con el paso de los años, el metabolismo tiende a ralentizarse, lo que aumenta las probabilidades de padecer esta condición en adultos de mediana edad y adultos mayores.

La prevención continúa siendo la herramienta más eficaz. Mantener un peso equilibrado, adoptar una alimentación consciente y sostener una rutina de actividad física regular son los pilares fundamentales para proteger este órgano vital y evitar complicaciones crónicas a largo plazo.