En diversas esquinas céntricas, extrañas formaciones de gran tamaño captan la atención de los peatones por su parecido con alimentos. Expertos de la UNR aclaran que se trata de un proceso biológico natural potenciado por el clima y descartan riesgos para la salud humana.
La aparición de llamativas estructuras fúngicas en el arbolado público de Rosario ha generado una mezcla de asombro y preocupación entre los vecinos durante las últimas semanas. Estos organismos, que suelen brotar en los canteros tras jornadas de alta humedad y temperaturas moderadas, forman parte del ecosistema urbano y cumplen una función específica en el ciclo de la materia orgánica. Ante las dudas sobre su posible peligrosidad, especialistas académicos aseguran que no guardan relación con escenarios de ficción y explican que su visibilidad actual responde estrictamente a factores ambientales estacionales.
Las formaciones detectadas en arterias como Ovidio Lagos y Mendoza pertenecen mayoritariamente al género Ganoderma, hongos encargados de descomponer la madera muerta o debilitada. Según Alejandra Peruzzo, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, lo que vemos en la superficie son los cuerpos fructíferos, órganos encargados de liberar esporas para la reproducción de la especie. Aunque parecen surgir de la nada, estos organismos habitan de forma microscópica dentro de los ejemplares durante largos períodos. El fenómeno se ha vuelto recurrente debido a un otoño particularmente lluvioso, que ofrece las condiciones ideales para que el hongo complete su ciclo reproductivo de manera macroscópica. Es importante entender que estos seres vivos no atacan a las personas ni modifican su conducta, a diferencia de otras especies que sí parasitan insectos. Su presencia es un indicador del estado fitosanitario de los árboles, señalando el inicio de un proceso de degradación biológica que es fundamental en la naturaleza, aunque represente un desafío para el mantenimiento del arbolado en entornos de tránsito peatonal y vehicular.
Comprender que la ciudad es un espacio compartido con diversas formas de vida ayuda a convivir con estos fenómenos naturales sin temores infundados, manteniendo siempre la precaución de no ingerir especies cuya toxicidad no haya sido determinada.

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