Los datos oficiales reflejan una preocupante contracción del 6% en la cantidad de firmas activas dentro de la provincia. Las estructuras de hasta 500 trabajadores padecieron los efectos más severos de la parálisis económica actual.
La reducción generalizada de la masa asalariada formal generó preocupación en los diferentes polos fabriles del territorio. Los indicadores de la seguridad social ratificaron que un 90% de las bajas de personal se concentraron en las estructuras de menor envergadura, profundizando la vulnerabilidad del sector privado frente a las políticas de ajuste financiero implementadas.
El monitoreo estadístico detalló que la provincia sufrió una merma exacta de 20.018 operarios registrados, lo que representa una contracción general del -3,2% de su capacidad ocupacional al descender a un total de 612.743 fichas activas. Las instituciones de enseñanza privada lideraron las estadísticas de despidos con una pérdida neta de 9.738 educadores, mientras que el bloque de la industria manufacturera restó 8.240 puestos especializados debido al desplome del consumo interno.
El cese de operaciones afectó de forma exclusiva a las firmas con dotaciones inferiores a los 500 dependientes, las cuales redujeron sus nóminas un 3,7% y contabilizaron 3.024 administraciones menos. Las compañías de gran escala exhibieron un comportamiento inverso al incorporar seis nuevas organizaciones a la categoría máxima, reflejando una marcada disparidad en la resistencia macroeconómica sectorial.

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