El desplome del consumo popular y el fuerte incremento en las expensas asfixiaron al comercio tradicional de la ciudad. El reciente informe técnico de Cocir reveló un salto en la desocupación de negocios alcanzando el 12,5% general en el territorio rosarino durante el transcurso del primer semestre del año.
El área céntrica rosarina fue el epicentro del mayor deterioro comercial registrado desde la salida de la pandemia. Dicho relevamiento inmobiliario sobre miles locales demostró que la tradicional peatonal Córdoba alcanzó una vacancia del 17,2%, mientras el transitado corredor de calle San Luis duplicó sus persianas cerradas llegando a un histórico 10,2%.
La fuerte retracción en las ventas afectó con severidad al rubro indumentaria asentado en las galerías y paseos peatonales. Por su parte las corredoras inmobiliarias advirtieron que los comerciantes ya no pueden afrontar los costos fijos impositivos y operativos, precipitando el cierre definitivo de numerosos emprendimientos familiares que sustentaban a la economía local.
Frente a la crisis generalizada del microcentro las grandes superficies de compra cerradas mostraron una marcada resistencia. De esta forma los shoppings registraron el menor índice de inmuebles sin alquilar con apenas un 6,4%, sostenidos por la oferta unificada de servicios, gastronomía y seguridad que atrae a los consumidores.
Las entidades inmobiliarias intentan acordar rebajas con los dueños para evitar que las propiedades permanezcan desocupadas por meses. La preocupante pérdida de comercios plantea un desafío urgente para revitalizar el corazón de la ciudad antes de que la recesión profundice el cierre de más persianas.

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