La institución canalla frenó las actividades de sus divisiones infantiles luego de que se radicara una denuncia por violencia y abuso en la Defensoría de la Niñez. El club activó protocolos de emergencia y convocó a padres y entrenadores para abordar la situación de los menores.
Si tenés hijos haciendo deportes en los clubes de nuestra ciudad o sos parte de la gran familia de Arroyito, esta noticia te golpea de cerca porque pone en alerta a todas las instituciones sobre lo que pasa cuando los chicos quedan solos en los vestuarios. Es fundamental estar al tanto de lo que sucede en el predio donde entrenan cientos de pibes del barrio, ya que la seguridad y el bienestar de los menores en sus espacios de recreación es una prioridad que hoy está bajo la lupa tras conocerse episodios de hostigamiento y agresiones.
El Club Atlético Rosario Central tomó la drástica decisión de suspender los entrenamientos de la categoría 2013 tras una presentación anónima que llegó a la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes. Los hechos denunciados hablan de situaciones de abuso sexual, amenazas y golpes entre compañeros, lo que obligó a las autoridades a separar a los presuntos implicados para resguardar al resto de los jugadores y a las víctimas.
La tensión en el barrio ya se sentía desde el pasado martes, cuando un cruce violento entre padres en las instalaciones del club obligó a que intervenga la Policía. Según se pudo saber, el conflicto estalló porque las familias de los chicos agredidos sostienen que los entrenadores ya estaban al tanto de los problemas de convivencia y maltrato, pero no actuaron a tiempo para frenar el acoso en los entrenamientos y en los grupos de WhatsApp.
Los detalles que trascendieron son alarmantes e incluyen desde agresiones físicas en zonas íntimas hasta la captura de fotografías sin consentimiento dentro de los vestuarios, material que luego habría sido usado para amenazar a las víctimas. Ante este panorama, la dirigencia canalla se puso a disposición de la provincia para coordinar una solución legal y psicológica, mientras se investiga por qué fallaron los controles internos que debían proteger a los pibes de apenas 11 años.
En el transcurso de este viernes se realizaron reuniones urgentes con coordinadores y padres para tratar de reconstruir el tejido social de la división y dar respuestas concretas. Por ahora, las canchas auxiliares de la zona norte permanecerán en silencio para esta categoría mientras la justicia santafesina avanza en la protección de los derechos de los menores involucrados.
La institución aguarda los resultados de las pericias y las decisiones de la Defensoría para determinar cómo continuará el ciclo deportivo de la división afectada bajo nuevas normas de vigilancia y acompañamiento.

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