La drástica paralización manufacturera en la región santafesina disparó de inmediato una profunda alarma sindical y laboral. El repliegue de esta crucial unidad petroquímica deja al ecosistema fabril argentino sin suministro propio dentro de un mercado sumamente estratégico.
Las desvinculaciones comenzaron a golpear al personal jerárquico no encuadrado durante las primeras horas de la jornada. El resto de la nómina fabril aguarda con preocupación las negociaciones paritarias, mientras la severa caída de ventas y el aumento de importaciones condicionan el escenario comercial.
Aunque la firma prevé ofrecer reubicaciones internas y esquemas de retiro para atenuar la crisis, los referentes gremiales anunciaron medidas de fuerza inminentes. La continuidad operativa de otros derivados químicos locales no logra amortiguar el severo impacto económico generado por esta clausura sectorial.
La cita concertada en el Ministerio de Trabajo santafesino resultará clave para intentar frenar mayores cesantías en el cordón industrial. La preservación del empleo y la defensa de la capacidad productiva regional centran la agenda de prioridades institucionales para los próximos días.

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