El nuevo marco normativo unifica la estructura de las 365 poblaciones bajo el rango de municipalidades. La ley prioriza la voluntad popular en las urnas y fortalece las autonomías para las localidades con más de 10.000 habitantes.
Tras un intenso debate parlamentario, la provincia de Santa Fe dejó atrás una legislación de más de 60 años para dar paso a una Ley Orgánica de Municipios renovada. La medida implica que todos los distritos, sin excepción, pasarán a estar gobernados por un intendente, eliminando la diferenciación burocrática entre pueblos y ciudades y otorgando herramientas de gestión adaptadas a la realidad actual.
La legislación sancionada este jueves garantiza que quien obtenga la mayor cantidad de sufragios en las urnas asuma la conducción ejecutiva, terminando con la potestad de las comisiones comunales para dicha designación. Sergio Rojas resaltó que esta actualización era una deuda pendiente con la autonomía local. Además de la unificación administrativa, la norma faculta a los municipios de mayor porte para definir sus propias instituciones mediante Cartas Orgánicas. En términos de control social, la incorporación de consultas populares y la posibilidad de remover funcionarios por fallas graves democratizan el ejercicio del poder. También se definieron protocolos claros para las transiciones gubernamentales y se ratificaron competencias en desarrollo productivo y protección animal.
La provincia actualiza su mapa político-administrativo con una ley que empodera a los intendentes y devuelve protagonismo a los vecinos en la toma de decisiones estratégicas.

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