Tras la difusión de las estadísticas oficiales del primer cuatrimestre, el gobierno provincial inició una fuerte campaña para contrastar los números actuales con gestiones anteriores. La reducción de la violencia y el derribo de búnkers en los barrios se posicionan como el eje central de la estrategia política local.
El vecino de Rosario debe seguir de cerca este balance porque la percepción de seguridad en las esquinas y paradas de colectivo es hoy el termómetro principal de la gestión. La caída de 156 a 48 víctimas en el inicio del año marca un cambio que impacta directamente en la tranquilidad de cada zona residencial.
La administración de Maximiliano Pullaro comenzó a capitalizar la mejora en los índices de criminalidad, resaltando que el control de la calle es un compromiso cumplido. Desde el Ejecutivo provincial aseguran que la implementación de la ley de microtráfico permitió desactivar puntos de venta de drogas que afectaban la convivencia diaria de muchas familias.
La estrategia oficial también busca diferenciar el presente operativo del modelo implementado durante la gestión anterior, señalando fallas en la prevención del delito. Mientras se esperan nuevas obras en infraestructura carcelaria, el oficialismo advierte que los resultados positivos deben consolidarse para evitar posibles reacciones de las bandas ante el avance del plan de seguridad.
Un escenario de rendición de cuentas que busca transformar las estadísticas en una mejora palpable para el ciudadano que transita la ciudad cada día.

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