El equipo de Almirón recibe al Rojo desde las 15:00 en un Gigante de Arroyito que promete ser una caldera. Tras el triunfo copero con la presencia de Ángel Di María, el conjunto local busca meterse entre los ocho mejores del torneo en un contexto marcado por cruces dirigenciales y polémica con la prensa visitante.
El plantel auriazul llega con el envión anímico de la Copa Libertadores, habiendo sumado veintiocho puntos que le permitieron ser protagonista en su zona. Con todas las figuras a disposición, la intención es imponer condiciones en casa para evitar el planteo de contraataque que suele proponer el equipo de Avellaneda. La solidez defensiva será fundamental para neutralizar las transiciones rápidas del rival.
La previa se picó fuera de la cancha debido a las restricciones en las acreditaciones periodísticas y las declaraciones sobre el arbitraje. Mientras el club local alega razones de organización, el Ministerio de Seguridad de Santa Fe garantizó que los recursos están disponibles para un evento normal. El ganador de esta llave deberá medirse en la siguiente instancia contra el vencedor de Estudiantes o Racing.
El encuentro contará con el arbitraje de Luis Lobo Medina y se espera un estadio colmado para alentar al equipo en este duelo eliminatorio. La ciudad se paraliza con un enfrentamiento que define mucho más que un resultado deportivo, en una tarde donde la atención mediática estará puesta tanto adentro como afuera del campo.

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