Productores del norte provincial impulsan el consumo de esta carne magra en Rosario para abaratar los costos de la canasta básica. Con precios que se ubican por debajo de la vaca, proponen cortes para milanesas y puchero que ya se prueban en degustaciones locales.
Si esta semana pasaste por la carnicería de tu zona y el cartel de precios te hizo dudar sobre qué llevar para el domingo, esta novedad te interesa porque afecta directamente a tu presupuesto mensual. Los criadores santafesinos están apostando fuerte a Rosario para introducir la carne de búfalo como una alternativa real frente a los cortes vacunos tradicionales. No es solo una curiosidad gourmet para turistas, sino una oportunidad para que el vecino común pueda ahorrar hasta un veinte por ciento en compras cotidianas como pulpa para milanesas o cortes para el puchero, manteniendo una calidad nutricional similar pero con un impacto mucho menor en el bolsillo al momento de pasar por la caja.
La Asociación de Productores de Búfalo de Santa Fe, encabezada por Jerónimo Jaeggi, inició una campaña intensiva de promoción en nuestra ciudad para instalar este producto en el mostrador. La intención es que el consumidor identifique al búfalo como un punto medio entre el cerdo y la vaca, ofreciendo una carne más magra y con menos grasa intramuscular.
En las góndolas locales, la diferencia visual es mínima, aunque se destaca por tener una cobertura grasa bien blanca en lugar del tono amarillento del vacuno. Al ser animales criados a campo abierto y no en feedlots, el sabor es intenso y la carne cumple con todas las normativas sanitarias vigentes que exige el Senasa.
Rosario se ha convertido en el centro de las degustaciones de este producto, buscando derribar el mito de que se trata de una carne dura. Según los especialistas, si bien puede ser un poco menos tierna por la fibra del animal, es ideal para preparaciones de olla o milanesas que rinden más por su bajo contenido graso.
Actualmente, la provincia cuenta con más de diez mil cabezas de ganado bufalino, una cifra que crece año tras año como una salida económica distinta para el campo santafesino. Antes, esta producción se vendía mezclada con la vaca, pero hoy busca su propia identidad en el mercado interno y también en la exportación hacia China.
Para el comercio de cercanía, la llegada de estos cortes representa una bocanada de aire ante las constantes subas de la hacienda en pie. Los carniceros rosarinos empiezan a ver con buenos ojos esta alternativa que permite ofrecer ofertas competitivas sin resignar la costumbre nacional de poner carne en la mesa todos los días.
Aunque todavía se considera un circuito gourmet en algunos comedores seleccionados de la zona céntrica, el objetivo final es que el vecino de cualquier barrio pueda pedir un kilo de búfalo con la misma naturalidad que pide nalga o cuadril. La apuesta por una producción sustentable y económica marca el inicio de una nueva etapa en el consumo local.
La comercialización se expande gradualmente en carnicerías especializadas y ferias minoristas de la región, consolidando una opción nutritiva que busca proteger la economía de los hogares frente a la inflación.

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