Un muchacho de 25 años ingresó al Heca con un disparo tras un incidente en la zona sudoeste. Su pareja señaló a su propio padre como el posible autor de las amenazas previas, en un hecho que conmociona a los vecinos del barrio.
Si vivís cerca de la zona de Río de Janeiro y Gálvez o solés transitar por esas cuadras del sudoeste, es importante que sepas lo que pasó el sábado a la noche, porque el movimiento policial y de ambulancias no fue un hecho más de inseguridad al azar. Se trata de un drama que nació en el seno de una familia y terminó con un joven de la zona internado en estado crítico, recordándonos cómo los conflictos personales pueden escalar de la peor manera en nuestras veredas si no hay una intervención a tiempo.
Agustín D., de apenas 25 años, tuvo que ser trasladado de urgencia en una moto particular hasta el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. El panorama es delicado: el proyectil le causó heridas de gravedad y actualmente permanece bajo observación médica constante en el shock room del efector. Mientras tanto, en el barrio, los peritos de la Policía de Investigaciones trabajaron recolectando testimonios para reconstruir lo que para muchos era una tragedia anunciada por viejas disputas.
La reconstrucción del ataque apunta directamente a un conflicto doméstico que venía sumando tensión desde hace al menos un mes. Según el relato que la pareja de la víctima brindó a los oficiales del Comando Radioeléctrico, el principal sospechoso sería su propio padre, quien ya los habría amenazado con armas de fuego tras una fuerte discusión anterior. Esta versión es la que hoy maneja la fiscal Laura Ricardo para intentar dar con el paradero del agresor.
El caso sumó una complicación extra cuando los agentes que custodiaban el ingreso al hospital revisaron la moto en la que trasladaron al herido. El vehículo tenía un pedido de secuestro activo desde finales de marzo, lo que derivó en la demora del cuñado de la víctima. Este cruce de situaciones resalta la complejidad de lo que sucede en las calles del barrio, donde muchas veces las historias personales y los problemas con la ley se mezclan en una misma noche.
Ahora, los investigadores se centran en el relevamiento de las cámaras de seguridad privadas de los comercios y casas de la cuadra de Río de Janeiro y Gálvez. Buscan determinar la mecánica exacta del disparo y confirmar si, efectivamente, el atacante es el familiar señalado por los testigos. Mientras tanto, el sudoeste rosarino sigue con atención la evolución de salud del joven, esperando que pueda recuperarse de este violento episodio.
La investigación continúa abierta bajo la supervisión de la Unidad de Violencia Altamente Lesiva, a la espera de nuevos peritajes que permitan identificar formalmente al autor de los disparos.

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