Luego de casi cuatro décadas sin fundar una unidad académica, la Universidad Nacional de Rosario puso en marcha su facultad número 13. Con más de mil inscriptos, la institución busca dar respuesta a las demandas modernas de formación en deporte, salud y asistencia social.
En una jornada cargada de simbolismo y esperanza por la educación pública, la Ciudad Universitaria de Rosario fue escenario de la inauguración formal de la Facultad de Ciencias del Movimiento Humano y el Cuidado. El evento, que marcó el inicio del ciclo lectivo para la primera cohorte de estudiantes, representa la mayor transformación institucional de la UNR desde 1987. El rector Franco Bartolacci encabezó la bienvenida a los ingresantes, destacando que este nuevo espacio es el resultado de un crecimiento exponencial de la oferta académica que ya no cabía en las estructuras tradicionales de la universidad.
La flamante unidad académica inicia su camino con cuatro propuestas de grado y pregrado diseñadas bajo una perspectiva interdisciplinaria. Entre ellas se destacan el Profesorado en Educación Física y la Licenciatura en Actividad Física y Deporte, que fue la opción más elegida con casi 500 interesados. Además, se suman la Licenciatura en Sistemas Integrales de Cuidado y la Tecnicatura en Acompañamiento de la Persona Mayor, respondiendo a una necesidad social creciente en la región. Según datos oficiales, la preinscripción superó las 1.150 personas, un volumen que el decano Ricardo Nidd calificó como una «deuda histórica» saldada por la gestión actual.
La creación de esta facultad no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un proceso de modernización que en los últimos cuatro años ha incorporado carreras como Inteligencia Artificial, Diseño Gráfico y Seguridad Ciudadana. El vicedecano Sebastián Palomeque remarcó el potencial de los nuevos planes de estudio, los cuales ofrecen trayectos flexibles de entre dos y cuatro años de duración. Este modelo educativo busca no solo la excelencia técnica, sino también facilitar el acceso a sectores que anteriormente debían buscar estas opciones en el ámbito privado o fuera de la ciudad, consolidando así el rol inclusivo de la UNR en un contexto de constantes desafíos para el sector público.
Con la puesta en marcha de esta sede, Rosario refuerza su posición como polo educativo nacional, garantizando el derecho al estudio superior y adaptándose a las nuevas formas de entender el bienestar humano y social.

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