El Gobernador aseguró que la seguridad pública no corrió peligro durante las manifestaciones de febrero. Destacó el rol del plus salarial por calle y afirmó que el reclamo de los agentes sirvió para ajustar la nueva dinámica de patrullaje.
Maximiliano Pullaro reafirmó su compromiso con la reestructuración del sistema de seguridad ciudadana al cumplirse el segundo mes de los incidentes que afectaron a las unidades regionales. El mandatario santafesino llevó tranquilidad a los rosarinos al afirmar que, pese a la visibilidad de los reclamos, la capacidad de respuesta de la fuerza se mantuvo intacta y los cambios actuales son el camino hacia una ciudad más vigilada.
Durante su intervención ante los medios, el titular de la Casa Gris analizó que el malestar del verano fue una consecuencia previsible del aumento en la carga horaria y la exigencia de patrullaje. Sin embargo, aclaró que la implementación del incentivo por operatividad ha sido clave para revertir la situación, premiando a los agentes que eligen las tareas de calle por sobre las administrativas. Para el gobernador, la clave del éxito del operativo actual reside en el despliegue preventivo en los puntos estratégicos de Rosario y Santa Fe. «La policía confió», sentenció Pullaro, al explicar por qué la operatividad no se detuvo a pesar de la intensidad del conflicto. La administración provincial planea sostener estos cambios en el tiempo, entendiendo que la rotación y el refuerzo de la presencia policial son herramientas innegociables para combatir el delito en la región.
La ratificación de este rumbo marca una política de firmeza institucional, donde el Ejecutivo provincial prioriza la presencia territorial como eje rector de su gestión de seguridad.

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