La ciudad fue elegida para organizar la World Soybean Research Conference, el encuentro técnico-científico más relevante de la oleaginosa a nivel global. Rodolfo Rossi, titular de ACSOJA, destacó la oportunidad de posicionar a la Argentina en la vidriera internacional y analizó los desafíos de la propiedad intelectual en el sector.
En abril de 2027, las miradas del mundo agrícola convergerán en Rosario. Tras imponerse ante las candidaturas de Francia y Australia en Viena, Argentina volverá a ser el anfitrión del congreso de investigadores de soja más importante del planeta después de casi cuatro décadas. El evento, que se desarrollará en la Bolsa de Comercio de Rosario a partir del 4 de abril de ese año, promete reunir a especialistas de más de 120 países, reafirmando el liderazgo regional en biotecnología y desarrollo productivo.
Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA), fue el encargado de defender la postulación nacional. Para el directivo, esta designación es una oportunidad de «jerarquizar al país» y mostrar una faceta positiva vinculada al conocimiento y la innovación. El comité científico ya está en marcha bajo el liderazgo de Daniel Ploper, integrando a referentes de universidades, empresas y especialistas argentinos radicados en el exterior, quienes coordinarán cuatro jornadas de debates técnicos y dos días de giras a campo.
Más allá de la organización del mundial, Rossi aprovechó para señalar las asignaturas pendientes del sector, haciendo especial hincapié en la obsolescencia de la Ley de Semillas. El ingeniero agrónomo advirtió que la falta de un marco moderno que resguarde la propiedad intelectual frena las inversiones en genética, comparando la situación local con los avances logrados en Chile, Perú y Brasil. Según Rossi, encontrar una solución propia a este conflicto es vital para no quedar relegados en la carrera biotecnológica global.
Respecto al futuro del cultivo, el titular de ACSOJA reflexionó sobre el impacto de la inteligencia artificial y la genómica en el mejoramiento de semillas. Aunque destacó que la tecnología hoy permite una precisión inédita, también reconoció que los procesos son cada vez más costosos y requieren equipos multidisciplinarios. Para Rossi, el techo de la innovación aún no se divisa, pero el éxito dependerá de la capacidad humana para gestionar estas herramientas masivas de datos en pos de la productividad.
La cita de 2027 no solo será un foro de discusión académica, sino un motor para la cadena agroindustrial argentina. Con Messi y Di María como «embajadores» simbólicos en la presentación de la sede, Rosario se prepara para demostrar que sigue siendo la capital mundial de la soja.

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