Un exhaustivo informe sectorial encendió las alarmas en el entramado metalmecánico debido a una persistente pérdida de dinamismo fabril. Las terminales de componentes nacionales atraviesan un escenario complejo por la menor demanda de piezas desde las terminales automotrices.
La parálisis de la actividad se agudizó fuertemente durante el mes de abril con una merma mensual del 14,7%. El informe de las cámaras empresariales sectoriales detalló pérdidas transversales en todas las áreas de manufactura, afectadas por un retroceso del 18,6% en el armado general de vehículos cero kilómetro nacionales.
El frente externo tampoco mostró señales de alivio al registrarse un derrumbe del 9,2% en los despachos internacionales. Los indicadores del mercado cambiario y la menor comercialización interna de combustibles del 4,4% mensual reflejan el impacto recesivo directo sobre las ventas de reposición y la distribución comercial.
La coyuntura afectó de forma inmediata los registros laborales con disminuciones de personal en casi la mitad de los establecimientos. Los relevamientos de las uniones industriales locales confirmaron que las firmas aplican suspensiones, adelanto de licencias anuales obligatorias y reducciones de jornadas para sostener las estructuras operativas.
Las plantas fabriles promediaron una utilización de su potencial productivo de apenas el 56,1% a nivel general. Las proyecciones de los analistas privados ubican al rubro de componentes muy por debajo del promedio manufacturero global, arrastrando una tendencia de desempleo que ya destruyó miles de puestos.

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