21 junio, 2026

El Rosarino

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Fuerte retroceso del consumo cárnico: las claves detrás del piso histórico y la reconfiguración de la mesa rosarina

La ingesta de cortes bovinos perforó sus niveles históricos al registrar los valores más bajos en las últimas dos décadas. La profunda contracción del poder adquisitivo empuja una transformación en las carnicerías locales, consolidando la sustitución hacia proteínas sustitutas de menor valor.

El retroceso promedio del volumen anualizado por habitante coincide con un amesetamiento de las ventas generales en grandes superficies, obligando a los comerciantes a diversificar sus góndolas tradicionales con subproductos aviares y porcinos para sostener los niveles mínimos de facturación mensual.

La estadística sectorial de la cámara fabril ubicó el promedio anualizado en apenas 47,5 kilogramos por persona, reflejando un desplome que acompaña la retracción del consumo masivo. En el Gran Rosario, el encarecimiento relativo de los cortes tradicionales modificó las pautas de compra, generando un desplazamiento masivo de la demanda hacia la pulpa porcina debido a la marcada brecha tarifaria que exhibe respecto a las opciones vacunas.

Frente a la debilidad de los ingresos familiares, los establecimientos comerciales de los barrios reportan mutaciones drásticas en las modalidades de pago de la canasta básica. El financiamiento con herramientas de crédito plástico para consumos fraccionados de montos mínimos expone el nivel de endeudamiento de los clientes residenciales, quienes recurren a estas alternativas de financiamiento corriente para mitigar los efectos de la crisis macroeconómica.

Los expendedores minoristas prevén que la actual matriz de abastecimiento mixto se mantenga rígida durante el próximo semestre productivo. La recuperación del mercado ganadero tradicional quedará supeditada de forma exclusiva a una recomposición real del salario que devuelva la capacidad de compra a los sectores asalariados.